everybody loves a big fat lie

Where is this love? I can't feel it, I can't touch it, I can hear it, yes, I can hear some words, but I can't do anything with your easy words.

mercredi, janvier 10, 2007



Sería tan maravilloso estar del otro lado; emerger desde donde siempre he soñado e irme de aquí, ya sabes, no volver nunca más. Es el sacar alas de pterodáctilo y volar hacia un lugar donde no se tenga conciencia, acabar con el sufrimiento. Creo que hace tiempo ya que vengo acumulando un sin fin de fracasos y de cartas mal jugadas; ya las fichas de mi vida se van volviendo monocromáticas. Es más, ni siquiera tienen la forma de antaño, esas redonditas y hermosas que tanto gustaban a papá. Hace muchos años que dejé de gustarle a papá, de todos modos. Desde que vivo en este sucucho lleno de ratas y libros muertos, no logro salir y gritarle a la gente que se acabó la Unidad Popular, que ya no deberían de haber rencores. A lo mejor siempre debí ser quién querían que fuera. Una exitosa periodista, una estupenda obstetra, pero opté por las columnas que nadie lee, por los jóvenes que no hicieron más que utilizar papel rayado para arrojarlo por las vértebras desgastadas y caer. Sí, caer lentamente por los labios que nunca tuve, por todo eso que pronuncié un día y que jamás volví siquiera a escribir. Qué paradójico es todo a veces, cuando tomas a los elefantes por los cuernos y te das cuenta que paf, de pronto todo se desmorona, que las posibilidades de un elefante en tu cama eran nulas, que no cabían los cuernos en tus manos, que los elefantes no existen porque los circos de la infancia ya habían sido enterrados con el payaso que te persiguió hasta el Líbano. Y es que a veces la ventana es tan cercana, el puñal se vuelve tan lleno de lozanías, se desdibuja lentamente en los brazos y en los filos de todas las cosas. El eterno caminar por la cuerda floja y sin cuerda, el saber que incluso los seudópodos que te esperan abajo en realidad lo que menos desean es quedarse ahí parados, sino que huir para no deborar tu carne llena de gusanos y olor a derrota. Ves, mamá? a medida que vas leyendo estas líneas te das cuenta de que no sirvo ni siquiera para lo que más amo en el mundo, que ya no entiendo ni jota de lo que dice Cortázar, que los zapatos de Freud me quedaron grandes de talón, que dos por seis se vuelve una derivada; no soy capaz de transmitirte, minutos antes de que el silencio marchitado ultraje la forma última de lápida triste y modulada.

4 libellules:

Panchito a dit…

Muy potente el escrito, tiene ese no sé qué... como todo lo q leo tuyo

Besitos, te quiero mucho

Historia a dit…
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Revista Topaze a dit…

Me requetencantó
Tienes mucho talento.
De verdad, lo encontré bellísimo.
Saluditos
Vegeta

Talita a dit…

Muchiiiisimas gracias, Vegeta :)