Para qué
De la so inquietud, el veneno súbito,
el fovismo va tomando miradas de hojalata avinagrada
cuando la muerte, generosa,
irrita el sino del pájaro que no aterriza
y una bocanada de peces se confabula
en el vientre;
que las palabras no sean lo que el simple adverbio,
mas que la avasalladora duda saltando quede
y a todas las ventanas con aires de jitanjáfora
les golpeen, desde el fondo, los cuernos de rinoceronte.
Aquello que desnude anti-ultraje de osamentas
no puede ser más que un pedal sin cumbre,
sin anhelos;
el atasco mismo y limbo certero
de almas no obstinadas ni resueltas,
lo que la belleza de un obstáculo pretende
en el caminante apócrifo siempre ofende.
Entonces, que los sosegados alientos
gocen de sus lozanías
sin revuelo,
que los otros, aquí abajo, nos quemamos en el ocaso
buscando parir desde el último tren
que no tiene carril ni freno;
a re[in]ventar el sigilo
desde un desarme arranca-páginas de ideas decapitadas.

0 libellules:
Enregistrer un commentaire