
Fecha de vencimiento, julio de 2007
Seguramente no había más de tres grados en ese banco, pero aún así no se sentía, porque parecía que una tetera provenía desde el fondo de la tierra y lanzaba un vapor asfixiante entre las piernas. Creo que pocas veces (más bien nunca) había logrado un estado tan extraño; tus ojos cerrados creaban una atmósfera incontrolable y no me daba ni cuenta cuando de pronto estaba sobre ti, con los labios llenos de brotes, de surcos cargados de amapolas. Era el fuego mismo de las lenguas que se raspaban levemente, el juego de las propias paredes de vasos sanguíneos que explotaban entre sí. El esternón se me abría como botón a mediodía y entonces podía sentir que había un flujo de salivas y de respiros, el sudor de la frente se te volvía hielo, las lenguas se entrecortaban de nuevo y paralizaban hasta los orgasmos de los perros del vecino y tus pezones me clavaban como desde lejos. Las alarmas del volkswagen y el peugeot no se detenían y nosotros tampoco; era como si supiéramos que existía un precipicio y aún así camináramos por el borde, siempre tan al límite. Y es que no dejo de pensar que existe un traspaso de energías entre los cuerpos, que los balazos que se escuchan en el cielo son una especie de prolongación de nosotros mismos, parte de esta complicidad que quiebra tanto el silencio. Frente a tu pecho cubierto de poliéster me olvido de Kant y sus problemas metafísicos, y ya no sé cómo hacer para acercarme más a tu piel, pues estoy tan cerca que pareciera que los vellos de tu cara me acarician los poros y los succionan de la nada, pero aún así no me basta, porque hay algo que se interpone todavía y que me arde, que me hierve la sangre. Entonces es en ese momento cuando te meto en un frasco y nos envaso al vacío, imagino el sacarte la ropa y el perfume hasta llegar al fondo de ti, sin que el aire se interponga y embriagarme hasta el mito y quemarme, quemarme como la leña que se enerva en un bosque talado.

13 libellules:
1. Me carga la palabra pezones. Jajaja.
2. La referencia a Kant me dio risaaa.
3. Qué bacán; me das envidia, hum.
Te quiero, ctm.
Se te extrañaba!!!
Genial, me gustó. La metáfora de las amapolas esta linda, digo yo uso mucho la de las margaritas pero en general también me pareció muy hermosa esa. El olvido de Kant es necesario para todo acto sexual jajaja. Lo que se me hizo demasiado bello fue aquello de quererte acercar más, a pesar de que las pieles ya se estuvieran rozando...
Saludos, no nos abandones por tanto tiempo!!!
Baudeleira.
MUAK!
Una cosa es criticar y una muy distinta es quedarse estupefacto. Quedarse que en vez de leerlo uno, lo escuche en una grabación con la voz afrancesada/argentinísima de Don Julio.
¿Por qué? Porque está a la medida. Porque me ha hecho brillar los ojos. Porque he tenido una tremenda necesidad de leerlo dos veces más.
Porque no me puedo desprender de él. Porque me deja moqueando y pidiendo un poco más.
Vos sabés. En fin.
Felicitaciones, está muy bien escrito, es sólido, tiene personalidad en sí mismo, refleja el estilo que uno sueña volver a encontrar en algún libro, tiene magia y pezones, con eso basta.
Te quiero (y eso no influye en el resultado, je)
Y quedaba una seguidora de Cortázar.
Una Maga, seguramente... una de tantas Magas que conocí en ese último viaje al otro lado del charco.
serpenntinas :) (k)
urgando en los rincones abandonados de mi cuarto encontré cien recuerdos olvidados que volveré a prescindir, exceptuando sólo uno, para continuar con la vida que tanto me gusta y que tan fácil es de manejar.
ese recuerdo eres tú
;)
:s
actualizá la concha de la lora!
besos
te quiero mucho
1/7/8 Ya se acabó esto?
Muy bueeno...! Te encontré visitando a Rimbaud... y como Julito es mio y es de todos, te incorporé a mis blogs que paseo... pasearé por La France... y por la autopista del sur.
Un beso...
perdón por no actualizar, pero es que no he escrito últimamente. no quiero decirlo, pero tengo qué: no he podido darme el TIEMPO para hacerlo :(
Niña.. paso para saludarte en este día.. vuelve.. se te extraña.. siempre...
Besos
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