everybody loves a big fat lie

Where is this love? I can't feel it, I can't touch it, I can hear it, yes, I can hear some words, but I can't do anything with your easy words.

samedi, mars 24, 2007


Abre de una vez la ventana de tu alcoba
Para poder entrar con letargo y no interrumpir el sigilo
Deslizarme por las sedas áureas,
los bordes recién pintados
Y observarte dormir,
enredar mis dedos en filamentos recién segados
Jadear con calma,
Y ante la noche mórbida atropellarte el vientre.

Entre la penumbra abrasada de roces
Incrépame para que entienda que

“aquel que persigue un sueño desdobla un pájaro
(sé) libre

v e r d e
O que el sol ha ultrajado la luna
y le ha quemado la cara con ácido sulfúrico.
Y no me importa cuán profundo sea tu pecho
Cuántas manos hayan por ahí transado
El orgullo es para las águilas frágiles
Más que para los cuervos negros y degollados.

Te amo por entre los pastizales ardientes
Porque el cuerpo se te vuelve fárrago a la hora de la transmutación
Y quema todo,
el grito, el vaho cíclope,
La sombra fatigada de besos,
Y ya el aparato de acero maquina aliento súbito
(Lo guarda en un frasco de tronco apolillado)
Y las uñas están listas:
Se encarnan en los pómulos muertos,
-Enamorados.

samedi, mars 17, 2007


Esqueleto de algo
Y qué hacer cuando ya está todo maldito, escrito
Cuando ni siquiera ha comenzado y ya va desdibujándose el ultimátum
Cuando una cosa peluda y viscosa come de las cuatro vísceras
Y se mete por el inconciente y hace soñar cosas que parecen tan reales
Que al despertar pareciera que un carro te abstrajera sin permiso.

Invocar al sino culpable,
A Tánatos, Hermes,
la infidelidad completa
Es que ya no debe quedar nada más que ropas rasgadas a medio camino
Que un sexo con gusto a hollejo huraño se extinga en lo prohibido
Mi/tu silencio a flor del índice entre las bocas impalpables
y no me pidas que olvide
Que olvidar es olvidar que la vida desemboca en muerte
Y que el arraigo no es solo a tu respiración rápida y sonrisa trémula,
Si no al dolor mismo que absorbe como esponja.

Y los pies se te introducen en las oficinas,
En los tribunales, en la corte de apelaciones
Y yo sin lograr tocarte ni con la constitución de 1980
O ser una estadística exacta que defina el comportamiento del hombre en el siglo XXVII;
no puedo más que tirarte papeletas muertas
Poemas volátiles, quebrados
Prosas que tienen destinatario sin destino ni cordura
Y un intento fallido de ser balanza y tu justicia.

Leedlo ahora todo y conservadlo, que es para tan solo un caballero andante de siglo XXI: no hay anillo más atestado de letras y puro que el que el que yace en el fondo de las armas mozas.


Bésame el besáseo besavio de beso guardado en la espera, sácame el pedazo de boca que va quedando con los dientes, que la mordida sea dulce y sangre la mía toda, que el coágulo se te resbale por entre las encías y te ahogue como el beso primaveral del primer amor de niños, cuando jugabas a la combinación exacta de lenguas fúnebres y salivas agazapadas y te besabas con los ojos abiertos y sin sombra, con la boca llena de hadas, de mononokes, para que a pesar del tiempo sigamos siendo los que fuimos, corramos por los besares de la besación y un orgasmo te alcance con inexperiencia

ó

la alegría de compartir un cigarro-suerte, compartir una camisa, un café, una esperanza degradada, un rincón inhóspito y compatir las sábanas, compatir un besoso, un exhalo, un delirio y la bandada de gritos desbordados, un ombligo para que te centres y compatir por compartimiento compartido el polvo de la cama que se mezcla con el polvo de antaño que nunca fue, los huesos exaltados que desvinculan lo sublime de lo pedestre y se encarnan en la piel ominosa que recorren tus dedos culpables; o compartir lo único que no debería ser compartido y que, sin embargo, comparto sin quererlo.

vendredi, mars 16, 2007


A la primásea de mi cosanguífera


Te asemejas a un nombre que huele a durazno
a fresas sin marchitar, a colado de papas fritas;
las calles que vas recorriendo toman de a poco un tono rosa,

o mejor amarillo,
como si tu talla veinte tuviese la experiencia de un elefante en llamas.

Yo quería ser una artista
una ingeniero, un arquitecto;
tú no eres nada y tan todo que lo vas siendo.

En tu corto otoño circundante surgen lápices de colores sublimes
y un carrusel de hienas quisiera llevarse el tino, la inocencia
pero una avalancha de trépidos frutos negros alaban tu belleza
tus ojitos enternecedores
y yo te quiero,
te quiero como si fueses un sueño agotado y frágil
que escapa de un tropel de senos vírgenes y mariposas de madera.

samedi, mars 10, 2007

El Desarme


Todavía continúa el vaso medio lleno, el lunes me da una explosión de gusto que; otras cosas van cambiando poco a poco y cómo me dijiste que se llamaba el perro del vecino. El agua parece que tuviera un sin fin de toneladas de, el anhídrido carbónico es un buen remedio para fitoplancton, no te conté que tenía úlceras y la cama tiene un microondas con monitos para que la ciencia ficción es un tema que pocas veces; siga con la cremallera rasgada. Deberías haberte casado con una oficina de correos, el axioma de la fibromialgia tal vez encuentre un ingeniero hidráulico y.

jeudi, mars 08, 2007

Para qué


De la so inquietud, el veneno súbito,
el fovismo va tomando miradas de hojalata avinagrada
cuando la muerte, generosa,
irrita el sino del pájaro que no aterriza
y una bocanada de peces se confabula
en el vientre;


que las palabras no sean lo que el simple adverbio,
mas que la avasalladora duda saltando quede
y a todas las ventanas con aires de jitanjáfora
les golpeen, desde el fondo, los cuernos de rinoceronte.


Aquello que desnude anti-ultraje de osamentas
no puede ser más que un pedal sin cumbre,
sin anhelos;
el atasco mismo y limbo certero
de almas no obstinadas ni resueltas,
lo que la belleza de un obstáculo pretende
en el caminante apócrifo siempre ofende.


Entonces, que los sosegados alientos
gocen de sus lozanías
sin revuelo,
que los otros, aquí abajo, nos quemamos en el ocaso
buscando parir desde el último tren
que no tiene carril ni freno;
a re[in]ventar el sigilo
desde un desarme arranca-páginas de ideas decapitadas.

samedi, mars 03, 2007


[...]


Su boca tenía una forma extraña; incluso, con lo malo que soy para dibujar, intenté seguir el contorno de sus labios con los míos mientras dormía en el césped. Llamaba mucho mi atención el grosor del labio inferior, como si te incitara a morderlo más de la cuenta, creándote una adicción casi sublime, así como la que genera cada vez que roza sus dientes con ese labio que provoca luego de unos cuantos vasos de ron. No me daba ni cuenta cuando ya me encontraba sobre ella y, a pesar del riesgo, no era la primera vez que intentaba hacerlo; lograba llegar a la mitad del extremo superior cuando, de pronto, todo se desmoronaba, porque llegaba la espiración y, con ello, un abrir de ojos intensos, el humo y la risa y el que qué estás haciendo, loco.


Las discusiones con la Edith van carcomiendo sus uñas y su pelo; hasta imagino que, a veces, cuido de una anciana enferma en lugar de una amiga con la que el compartir películas, hasta que los sentidos ya no den a basto, era hermoso. Es cierto, reconozco que no debería comprarle las cajetillas que me pide a veces, pero es que no puedo evitar consentirla en algo tan simple; siento que su vida está al borde de un abismo interminable, que ya nada la sostiene, que no tengo indicios de que mañana despertará en la misma cama que yo, que las cosquillas que le hago a veces se puedan transformar en un paro cardíaco producto del porro. Y no me queda más que su sonrisa, esa combinación dental y blanca perfectamente calculada, calculada matemáticamente con la doctrina que tanto odia, que lentamente se va extinguiendo mientras me dice que sus planes con el Cabildo, que los óleos derramados y se ríe y se me llenan los ojos de lágrimas. A ella también a veces, si no es de hule, aunque eso parezca ante los ojos del resto. Más de una vez hemos estado abrazados en medio de sus cuadros con sabor a tripa desteñida, con olor a fracaso temprano más que a trementina semiabierta y yo solo la escucho, la abrazo, la vuelvo a escuchar y a secar sus lágrimas fértiles, le beso la frente, que it could be worse. Pero no, nadie ve eso, ella no hace más que mostrar una carcasa abstracta, rígida e impenetrable, que de impenetrable no tiene nada, y solo yo soy capaz de encontrar el símil con una carcasa frágil de los antiguos celulares Nokia que tantas conversaciones ridículas generaron entre nosotros el verano pasado.




[...]