everybody loves a big fat lie

Where is this love? I can't feel it, I can't touch it, I can hear it, yes, I can hear some words, but I can't do anything with your easy words.

lundi, avril 30, 2007


Solsticio

Ella diría que se tenía que ir, pero en realidad ella misma se había llamado para decirse que era tarde y que debía volver a su casa. Él, no sé por qué, se ofrecería para ir a dejarla hasta el metro. Ella, aunque quería, le susurraría que no era necesario porque estaba lleno de guardias por todas partes. Él, sabiendo que eso era cierto, le diría que no era bueno que caminase sola. Ella se despediría de todos y de beso. Él les haría una seña de que volvería más tarde y guardaría los cigarros en el bolsillo izquierdo de su camisa. Ella tomaría su cartera y algunos libros que había pedido ese día en la biblioteca para su proyecto de neuroligüística del fin de semana. Él caminaría a un centímetro y medio de distancia. Ella se pondría nerviosa ante la situación incontrolable. Él se movería en silencio y solo se escucharía el alquitrán y lo aspirado. Ella se le adelantaría en el paso un poco y en el asfalto. Él la tomaría del brazo y le pediría un segundo lánguido. Ella se desviaría del camino para escuchar lo que él le diría. Él la acercaría a su pecho para decirle que ya no podía más. Ella recordaría a Alicia en el país de las Maravillas y le insinuaría que se dejara de leseras. Él colocaría las yemas de sus dedos sobre las palabras en el viento helado. Ella sentiría cómo el corazón se le resbalaría entre los senos. Él le tomaría el mentón con el tacto lleno de peces. Ella bajaría la cabeza con miedo y culpa. Él la miraría a los ojos y rozaría su nariz y su frente y sus labios y su lengua y todo hasta el limbo. Ella sabría cómo la lava correría entre los volcanes ardientes. Él sentiría cómo los pezones socavarían sus costillas inherentes. Ella sería una pulsación que va desde dentro hacia fuera. Él encarnaría el vaivén perfecto de los cuadernos sin contra páginas. Ella entrelazaría un murmullo en la estaca del monte enmohecido que tintinea. Él la presionaría contra la pared con ilegible fuerza apolínea.

Ella gime Cervantes y él orgasmea marxismo: esa es la idea.

lundi, avril 23, 2007


Jelp
Qué vomitiva sensación
Andar de aquí para allá por un pasillo interminable
Con miles de panfletos y tentativas de concursos literarios
Rodeado de trigales, de pañuelitos de colores
Y yo solo quiero entrar en Babel para no salirme de tí
Aprenderte idiomas, idear comedias
danzar en tres pies y morder[te] el gíglico;
pero mientras más letras te ponga entre los números
más me entierras tus dientes de monema.

quien diga que el álgebra abstracta no revive a los muertos
que venga a darme clases de la palabra amor, de la moraleja absurda
tan llena de anotaciones
de no correspondencias
y si te gusta tanto escribir en las pizarras
en los murales
en las osamentas
escríbeme en el sexo que te odio con opulencia
burla a la lengua lánguida que limpia parabrisas
que para eso te pagan con papeles de a veinte;
ayúdame a extraer de pronto la estaca podrida
que flexiona, flagela, parafrasea
para poder así escupirle a la vida
y patearle el maldito culo afrodisíaco
que se las da de benevolente.

Ja je ji jo ju
Y te quiero con ja
Y me quedo con ju
Y qué risa
Si pareciera que suena a una paradoja con patas
A lágrimas de cocodrilo
Que más bien refriegan en la cara su supremacía burda.

te fijas en quién no debes
y no quieres a quien tienes
hace que se te retuerza el meollo mismo
y por eso te insisto
y no me canso de ponerte
el amor es una verdadera racha de mala suerte
que se revienta en los pastizales encendidos
en la entrega,
recibes un rinoceronte con las tripáseas afuera;
el amor es una ideología de una perfecta desinencia
o, en su defecto, una buena partida de póker.

dimanche, avril 15, 2007


tengo la impresión de que este es el beso más conmovedor y vírgen que me ha tocado vivir (porque ciertamente fue así, a la una cuarenta y nueve am) y, como tal, se me quedará clavado por un buen tiempo, si es que no es para siempre y mejor todavía. anoche terminé elfen lied y gracias hermosisisisimo por compartir conmigo algo tan maravilloso; me siguen dando vueltas las imágenes sacadas de verdaderas tragedias griegas y el recordar es más desgarrador, incluso, que edipo sacándose los ojos. es todo lo que he querido y no obtengo, es mi infancia roída y maldita. el padre explota con la hija y es lo mismo; la cajita musical oxidada que yacía en el baúl de mi antigua casa y que perdí en el camión de mudanza; el roce exacto de la espera misma de antaño, descrito como prolepsis sublime y certera. rompo con el formato, sí, y no es necesario que comente nadie, pero es que nyu y kouta echaron abajo algo más que todos mis esquemas.

dimanche, avril 08, 2007


Cuando yo era niño,
la gente compraba sapos
y los colocaba en una caja con paredes de espejos,
el sapo, al verse reflejado, se quedaba inmóvil:
yo me siento como uno de esos sapos.
Akira Kurosawa



Estoy harto, Etienne, lo único que quiero es morir y no puedo; sigo atado a las cuatro paredes llenas de palitos-cuenta-días de antes y ya no sé si esos personajes que transitan por la calle existen realmente o han sido creados por mi, inconsciente, en este afán descontrolado de no sentirme tan solo ante la extinción inminente de la humanidad. Y es que ni este mismísimo cansancio es capaz de consumirme el cuerpo; tengo la mente lúcida, el cuerpo perpetuo, y ya llevo más de cuatrocientos veintidós años anclado, sintiendo las mismas cosas y ya nada me duele, nada me aqueja más que el escapar de esta cárcel a la que he sido sometido de manera gratuita. Yo no quería ser, Etienne, yo nunca escogí enterrar a mi madre, a mi padre, a los hijos de los hijos y seguir aún de este lado; todos los barcos zarparon y yo acá, oliendo las mismas flores marchitas (hasta esas porquerías insignificantes tienen la ventaja de no ser parte de mi tiempo suspendido; se arrugan, mueren de pronto), comiendo del mismo pan con mantequilla untable desde hace décadas, leyendo los mismos libros, sin sueños ni metas que tengan fecha de vencimiento. Quiero amar, gritar de desamor ante lo políticamente imposible, romperme el cráneo en un choque de bicicletas, ver morir a mi mejor amigo y tener esa necesidad empírica de escarbar la tierra hasta encontrar su cuerpo y besar a los gusanos que lo han devorado. Pero no, todo eso ha sido reservado solo para los que gozan de las lozanías etéreas de la muerte, de la incertidumbre, y yo ya no quiero seguir siendo transversal al tiempo, quiero no saberlo todo, sentir miedo, frío, asco, que una valkiria me lleve el alma sin más ni más, ser transmutado hasta otro estado, que las cosas que hago tengan alguna consecuencia fatídica y próxima o un castigo en alguna otra vida. Pero no, eso me está vedado, Etienne, y no lo entiendo. Envidio a quienes pueden sentir el dolor antes de dormir, a quienes cometieron errores durante el día y se retuercen de culpabilidad en sus camas por las noches, a quienes rezan por su salvación, a los hermanos de quienes les han volado la cabeza a balazos; es eso lo que distingue al hombre de una piedra, el estar más agrietado y vivo que nunca. La felicidad tiene nombre de condena, sí, pero no de la mía, sino de un origen y un final asqueroso, ese de los hombres-pétalo, y yo no sé por qué la eternidad me agarró de la mano tan fuertemente, se enamoró de mí y yo que tanto reniego de ella. No tengo nada que ofrecerle y, por más que la violo y la manoseo, vuelve a mí en cada acto de esta obra interminable, le vomito encima, la denigro entera, le tiro los leones de la ira misma, a los machos cabríos para que le escupan en la cara y le da lo mismo; pareciera que más disfruta viéndome así, agotado de tanto existir.

dimanche, avril 01, 2007


Sublimación
O qué vale el prefacio
Si lamiéronla desde el fondo sin miramientos
-no os sintáis culpables de tamaña aberración-
hasta extraer la vulva misma por entre los harapos:
el gusano de siete cabezas.
Cuando el discurso fúnebre detonaba el limbo,
el pasaje sordo entre semifusas y hojas deslenguadas
destripadas
fue el éxodo del placer mismo,
la montaña derritiose por las astas profanadas
y ya no queda nada, entonces,
pues ya la lucha es inútil y sin nombre;
quién capaz sea de abstraerse
que embriague en escupo dionisiaco al venerable proxeneta.